El cómo
Pasaron cosas. Me pasaron cosas. Muchas. La mayoría me pasó por encima y el resto por idiota.
Algunas las contaré aquí.
Sólo Dios debe saber por qué tanto, por qué así y cómo coño es que llegué hasta aquí.
Primero, se murió mi mamá y la vida dio un vuelco. A partir de ahí, todo fue un espiral extraño, con algún destello, pero en general, sin luz y muy poco razonable.
Por eso llegó el fin de Loca por dentro, que es mi otro blog. Uno que ya no puedo continuar porque su autora se encuentra en paradero desconocido.
En estos nuevos textos la que mueve las manos es una "pro player" que diría mi hijo. Esto quiere decir que estoy mayor y que no sé si vengo de vuelta, pero he acumulado vida como hacer lo que me salga del fondo del... alma.
Ahora mismo casi todo me resulta tan falso o frívolo que me la suda un poco bastante, pero no como antes, ahora sufro de algo así como un "desapego" con mala leche. Mala, mala, mala.
Adoro cosas que antes no sabía que existían, abrazo mi libertad como si fuera un cáliz interestelar y practico la religión del "no todo vale". Creo que todos mentimos cantidad y tengo fe en que te puedes ir a la mierda en cero coma tanto si eres el médico que acaba de salvarme la vida o el ser más querido.
No soy guay. De hecho, ya no se dice guay. Me han pasado no sólo gato por libre, sino hasta cuernos por alubias mágicas.
Y confieso, sin el menor atisbo de orgullo que, a día de hoy, hay muy pocos asuntos que me conmuevan de verdad. Hay hechos que me enfadan hasta fusionarme los átomos de la médula espinal, pero mmm...
Porque cambio de idea con ridícula facilidad. Se me gira el ánimo y la combustión se lleva todo por delante a una velocidad (al parecer) bastante impertinente.
Sentados a la mesa de mi vida hay muy pocos comensales porque raramente invito a entrar para quedarse.
Aquí comienza Loca Feroz.
Comentarios
Publicar un comentario