Entradas

Un ladrillo

  No sé muy bien qué día es. Voy a mirarlo, espera. Se veía venir. Se dejaba sentir. Se olía como huelen los que se van a morir.  Y pasó. Extrañamente, no fue con mucho ruido. Fue rápido, rotundo y doloroso por innegable, no por agónico.  Nos quedamos los dos un poco perplejos, creo yo. Aunque, la verdad es que ya no podré decir nunca más que sé lo que está pensando.  Parecía una discusión como las otras: previsible, monótona, anodina, basada en hacer la reconstrucción de lo que se ha dicho… así como en espiral… y de repente, como quién no quiere la cosa, le dije: “Avancemos, lo que me acabas de decir es claro y parece muy honesto”.  – Dices que tú eres así, y que esto es lo que hay. Que no hay más, ¿Es así? – Sí – me dijo. – Pues no me gusta lo que hay.  Nos miramos completamente asombrados de haber dado tan rápido con la respuesta.   – Entonces está muy claro, X. Si no puedes dar más y a mí no me gusta lo que das, no tenemos mucho más que decir....

Nunca es tarde

Se ha roto mi última relación. Y puede que con "última" no me refiera sólo a la más reciente.  Ya veremos.  Se estuvo rompiendo lentamente hasta que, finalmente, voló en partículas subatómicas.  Aún estoy dando vueltas sobre mí misma sin ganas ni esperanza de buscar la explicación adecuada para calmar mi espíritu.  La rabia que me acompaña es tan fiel y fuerte que puedo contar con ella para salir de este momento infame.   No es el sistema más zen, pero es lo que tengo más a mano para neutralizar esos impulsos de autocastigo; y también funciona para evitar el instinto de escarbar en la herida y salir como loca a gritar culpas.  Revisar qué pasó es un ejercicio que ahora no me puedo permitir. Además, ya sé qué pasó. Pasó que la profecía se cumplió.  Y no voy a pagarle a alguien para que me diga que una relación disfuncional requiere de bla, bla, bla.  A esta edad que tengo yo. Con hijos, divorcios, duelos variados y fracasos aún en digestión, ...

La E

Están desde hace rato dando por culo con los artículos, las terminaciones, las vocales y un montón de blablas para no generar énfasis en los géneros, o sea, para que reine una respetuosa ambigüedad.  Años de gramática a tomar el viento en pos de avanzar ((¿avanzar?)).   ¡Ay si eso fuera cierto! Yo sería la primera en ponerme una e al final.   Que si ya no digas amigos, sino amigues y trescientas mil palabras a las que hay que llamar palabros porque todo contribuye a a una igualdad con mucho olor a nada.  Un engrudo de alta alcurnia que no llega ni siquiera como vapor de agua a las que realmente lo necesitan. Seguimos siendo rodeadas y aplastadas por " machirulos " y sus actos de presión, abuso de poder, acoso y derribo.  Y apropósito, justo ahora, en plena guerra europea, me pregunto yo ¿Qué mierda es la comunidad internacional? ¿o eso que llaman "el clamor de la opinión pública"? ¿los 27? Me parece a mí, que son estas cuestiones las que habría que r...

La mujer perfecta

¿Qué es lo más importante?  Si estáis pensando en que lo más importante es ser guapa, no. No es eso. Bueno es, pero los atributos más deseables en una mujer han cambiado.  ¡Ay el feminismo!  Ahora ya no se nos exige (tanto) estar divinas, maquilladas, húmedas y dispuestas.  Ahora, por fin, lo más importante no es saber cocinar, limpiar y criar. No, no, no.  Hemos avanzado mucho y ahora lo más importante es “ tachán ”: ser buena onda .  Ahora lo que los hombres quieren son mujeres divertidas. Mujeres que se rían, que no se enfaden, que no ordenen, que NO les digan nada serio, nada que pueda hacerlos sentir incómodos o conscientes de la edad que tienen.  ¡Qué desagradable, po’diosh! Lo que se lleva, lo que se anhela de una pareja, lo que se busca y se valora, es que no agobie.  Los hombres por fin han dejado de buscar a su madre en la pareja y ahora quieren que seamos sus amiguis .  Por eso, una buena mujer, ha de hacer mucho yoga y practi...