La mujer perfecta
Si estáis pensando en que lo más importante es ser
guapa, no. No es eso. Bueno es, pero los atributos más deseables en una mujer han
cambiado.
¡Ay el feminismo!
Ahora ya no se nos exige (tanto) estar divinas,
maquilladas, húmedas y dispuestas.
Ahora, por fin, lo más importante no es saber
cocinar, limpiar y criar. No, no, no.
Hemos avanzado mucho y ahora lo más
importante es “tachán”: ser buena onda.
Ahora lo que los hombres quieren son
mujeres divertidas. Mujeres que se rían, que no se enfaden, que no ordenen, que
NO les digan nada serio, nada que pueda hacerlos sentir incómodos o conscientes
de la edad que tienen.
¡Qué desagradable, po’diosh!
Lo que se lleva, lo que
se anhela de una pareja, lo que se busca y se valora, es que no agobie.
Los
hombres por fin han dejado de buscar a su madre en la pareja y ahora quieren que
seamos sus amiguis.
Por eso, una buena mujer, ha de hacer mucho yoga y practicar el mindfulness,
es decir, que no se ponga a pensar, que mantenga la mente en blanco la mayor
cantidad de horas posibles, para que esté siempre ommmm, y muy buena onda, con
buena energía y po-sitiva. Siempre positiva.
Que le sonría a la vida, a los
problemas y, sobre todo, a su hombre.
No para que lo entretenga, -no sean
malpensadas-, es para no cargarlo con problemas y situaciones que son
imposibles, y que lo único que consiguen es acentuar los traumas que el pobre ya
traía de casa.
Si una quiere que las cosas funcionen, nada de cargas negativas,
nada de reglas, ni tonos oscuros. Todo con muchas lucecitas, colores vivos, sin
gluten y zero.
Bajo en grasas, sin azúcares añadidos y muy, muy diver.
Y un plus
en una pareja (además de no hablar jamás de adicciones) es que sepa hacer unos
buenos videos de baile con Tik-Tok, o historias chachis en Instagram.
Velitas
perfumadas, varitas para atraer la energía de Sagitario y un buen batido de
plantas asiáticas ayudan mucho a que la pareja fluya. Fluuuuuuuuya.
Porque de
eso se trata, de fluir.
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